Tacko Fall, el gigante que nadie quiso draftear

El comienzo de la historia de Tacko Fall no es muy distinta que la de de otros jugadores que han pasado por la NBA. Se puede resumir, grosso modo, en el adolescente senegalés de gran altura, descubierto en África, que no practicaba el baloncesto y que fue invitado a Estados Unidos con el fin de convertirse en un gran jugador de la NBA.

Hasta aquí, nada es diferente a lo que hemos visto en otras historias de otros gigantes de la NBA, pero la historia de Tacko Fall es mucho más que eso, es el relato de la vida de un hombre que se ha ganado en los corazones de los aficionados, lo que todavía no ha demostrado en una cancha de baloncesto. Esta sinopsis de su todavía breve historia en la NBA, podría parecer un tanto negativa, pero realmente tan solo encierra el hecho de que los aficionados en ocasiones ven, lo que los scouters y equipos técnicos no pueden o, mejor dicho, no quieren ver.

Volviendo a los orígenes de la historia de Tacko Fall en cuanto al baloncesto se refiere, todo empezó el día que Ibrahima Ndiaye, el responsable de una academia de baloncesto en Dakar (Senegal) animó a un joven Tacko Fall a que intentara viajar a Estados unidos a convertirse en un gran jugador de baloncesto. En aquel momento, Tacko sabía poco de este deporte, pero las posibilidades físicas que le daba su altura con apenas 16 años, le invitaban a poder forjarse una carrera en el basket estadounidense.

El camino sobre papel parecía sencillo, ya que Ndiaye acordó la incorporación de Tacko y de su amigo Ange Badji a una escuela en Houston, pero aquello fracasó.

Tacko Fall en una imagen en el Liberty Christian Prep.

Durante algunos meses Tacko Fall deambuló por el país en busca de un lugar de asentamiento al nivel de las expectativas que deseaba, pero no fue hasta que a finales de 2013 encontró el lugar adecuado en el Liberty Christian Preparatory School, en la ciudad de Tavares (Florida).

Es especialmente curioso que Tacko Fall, practicante devoto  musulmán, acabara en una escuela manifiestamente cristiana, lo cual habla muy bien tanto de la institución académica, como del propio Tacko Fall, ya que fue una muestra de integración y de tolerancia en ambos sentidos, lo cual es un ejemplo para la sociedad en estos tiempos.

En aquel momento, tanto el gigante senegales como su amigo Ange Badji, fueron acogidos por una familia de la comunidad de Tavares, el matrimonio formado por Davis Talmage y su esposa Mandy Wettstein.

A los dos jóvenes africanos les costó inicialmente integrarse con su nueva familia, pero poco a poco fueron normalizando su situación y adaptándose a su nuevo estilo de vida.

Wettstein contó en una entrevista que en aquella época Tacko Fall devoraba todo lo que le daban, tanto como que llegó a comerse «tres pizzas familiares y dos paquetes de nudos de pan de ajo«, de una sola vez.

En aquellos años previos a la Universidad, Tacko Fall aprendió y dominó de una forma muy rápida el inglés y jugó al baloncesto con una superioridad asombrosa derivada de su altura prevalente, pero realmente lo que más desarrolló fueron sus estudios y, particularmente, sus conocimientos en informática ya que aspiraba a convertirse en Ingeniero informático.

Esa condición de buen estudiantes y las gafas de pasta que llevaba en esa época, le dieron una imagen urkeliana, que distaba mucho de ser la de una futura estrella del baloncesto.

Sus años en el Instituto jugando al baloncesto con su impresionante altura, le abrieron la puerta de varios proyectos educativos y deportivos en la Universidad, pero a diferencia de otros casos, su nivel académico obteniendo un 95 sobre 100 de percentil en el SAT (examen de admisión que utiliza la mayoría de las universidades de Estados Unidos) hacía que Tacko Fall fuera algo más que un proyecto deportivo, en el que se interesaron también las prestigiosas Harvard o Princeton.

Finalmente, optó por elegir la Universidad de Florida Central (UCF) por estar cerca de su entorno familiar en Estados Unidos y, también, por el interés que siempre mostraron en él cuando estaba empezando a jugar al baloncesto.  En palabras del propio Tacko: “Ellos creyeron en mí, en lo que podía hacer y en lo que podía llegar a ser. Así que eso realmente ayudó». 

Kareem Abdul Jabbar (218 cm) junto a Tacko Fall (226 cm) en la etapa de la UCF

En aquellos años se dedicó al estudio del juego de hombres como Olajuwon y Shaquille O’Neal, e incluso llegó a conocer y a recibir consejos de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, el 6 veces MVP, Kareem Abdul Jabbar.

Todo parecía una historia de mieles y rosas, pero sus años en la Universidad le sirvieron para seguir acumulando expectación ante su figura deportiva, aunque no terminaron de convencer a los equipos de la NBA.

Tras su segundo año en la Universidad, hizo el ademán en 2017 de presentarse al Draft, pero retiró finalmente su candidatura para seguir en la Universidad, donde siguió acumulando buenos datos estadísticos hasta 2019, cuando definitivamente formó parte de la noche del Draft.

Tacko Fall junto a Zion Williamson (198 cm) en un partido de la NCAA

Fall había tenido un buen papel en el Torneo de la NCAA donde cayeron eliminados por un sólo punto por la Duke del futuro número 1 del Draft Zion Williamson.

El 20 de junio de 2019 llegó uno de los peores momentos de la vida de Tacko Fall, ya que finalmente no llegó ni a ser drafteado por ningún equipo de la NBA. 60 jugadores fueron elegidos por delante de él y nadie confió en que pudiera ser un jugador de nivel de la mejor liga de baloncesto del planeta.

Esta situación es especialmente sorprendente, si comparamos los puestos de elección en el Draft de otros gigantes de la NBA que, prácticamente, carecían de experiencia de jugar al baloncesto con los cuatro años de competición de Tacko Fall en la NCAA, promediando 10.1 puntos, 7.7 rebotes y 2.4 tapones por partido. Además, más allá de una lesión en el hombro en 2018, Fall tampoco había tenido ninguna lesión de especial gravedad.

Los motivos pudieron ser varios como el estilo de juego imperante en la competición (Small ball), su falta de tiro de media y larga distancia, el estilo de juego de los pívots actuales e incluso su gran interés por otras actividades profesionales más allá del baloncesto.

Sea como sea, nadie apostó aquella noche por él y en sus propias palabras: «Ese fue probablemente uno de los días más difíciles de mi vida», “Quería experimentarlo y creía que me iban a elegir. Fue difícil durante unos días, pero tienes que seguir trabajando».

Tras la noche del Draft, los Boston Celtics de Brad Stevens, que ya habían mostrado interés por él, le ofrecieron la posibilidad de firmar un contrato que le mantuviera entre sus filas y la Liga de desarrollo con los Maine Red Claws.

Aquel fichaje de Tacko Fall fue un acontecimiento social en Boston y produjo una enorme expectación ante el jugador más alto de su historia.

Tacko Fall el día de su debut con los Celtics defendido por Bobby Portis

Finalmente, el 26 de octubre de 2019, frente a otro equipo histórico como los New York Knicks, los 226 centímetros de Tacko Fall debutaron en la NBA, convirtiéndose en uno de los jugadores más altos de la historia de la competición. Lo hizo con el número 99, por su fe musulmana y los 99 nombres de Dios en el Islam, según publicaron el 25 de octubre de 2019 los Celtics en Twitter.

A partir de ahí,  Tacko Fall jugó 6 partidos más con los Celtics en su primera temporada en la NBA y se ha convertido en un auténtico ídolo en el TD Garden, donde los aficionados corean su nombre para que salga la pista a mostrar su estilo de juego diferente.

La historia de Fall tan solo acaba de comenzar y se ha convertido en el «Taco» más conocido de la NBA, incluso por encima del famoso «Taco tuesssday» del mismísimo Lebron James.

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