El balón no miente… palabra de Rasheed Wallace

Uno de los grandes personajes con mayúsculas que han pasado por la historia de la NBA, es sin lugar a duda el ala pivot Rasheed Wallace. Fue miembro destacado de equipos conocidos por no ser precisamente hermanitas de la caridad. Fue miembro activo y representativo de los famosos Portland Jail Blazers o de los Detroit Pistons de principios del siglo XXI donde participó en la famosa pelea que avergonzó a la NBA en 2004 frente a los Indiana Pacers.

Excéntrico, histriónico y de carácter descontrolado, su calidad y talento deportivo siempre estuvieron a la altura de su estrafalaria personalidad.

Ese carácter tan especial le llevó a sufrir en múltiples ocasiones problemas con las faltas personales ya que más allá de las faltas en sí que cometía, acumuló sin parar multitud de faltas técnicas en los años que estuvo como profesional en la NBA.

Si el que fuera campeón con los Detroit Pistons en 2004 consideraba que la falta pitada contra él no era justa, no era capaz de controlar sus emociones y sus reclamaciones a los árbitros le llevaron en varias ocasiones a que le pitaran técnicas por sus comentarios y sobre actuaciones.

En una de esas situaciones acuñó una frase que le acompañaría a lo largo de su carrera cada vez que uno de sus rivales fallaba un tiro libre de una falta que el consideraba injusta.

Rasheed Wallace

En ese momento Rasheed Wallace gritaba “¡El balón no miente!”

Apelaba a esa frase como forma de decir que lo que el arbitro le había quitado, el balón se lo había devuelto en una especie de justicia poética o como resultado de los equilibrios del karma.

Esa frase también le trajo problemas al propio Rasheed ya que en varias ocasiones los árbitros le pitaron técnicas por precisamente gritar esa frase en forma de queja hacia los propios árbitros.

Os dejo un vídeo con una de esa jugadas del famoso “Ball don’t lie!”:

 

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